¡Resiste!

Privacidad, anonimato e Internet

El cambio del entorno

"Mess with the best, die like the rest"

Zero Cool

Publicado: 2016-05-13

Internet, en lo referido a redes sociales, ha cambiado mucho. Para los que tenemos ya más de veinte años dedicados a ese entorno hemos podido ser testigo de esos cambios. 

Uno de los principales es el uso de las redes sociales. Hubo un tiempo donde lo que uno pusiera en las redes sociales no le interesaba a nadie. Uno podía poner comentarios racistas, homofóbicos, de violencia de género y a nadie le importaba. Es más, pocos los leían y los que los leían lo tomaban con un mensaje virtual y poco cierto. Todo era humor negro y merecía respuestas del mismo tono. Era imposible que alguien se escandalizara por algo dicho en las redes sociales. 

En lo personal lo aprendí tarde. Solía poner en mis estados de facebook frases de ficciones que escribía hasta que un día puse un estado que desató una tormenta familiar y causó que se desatara una polémica que generó hasta insultantes anónimos tratando de defender el honor de la familia. Personalmente me pareció gracioso que defiendan el honor de un apellido con un anónimo. En ese momento me di cuenta de que Internet había cambiado y los más antiguos no nos habíamos dado cuenta. 

Las redes sociales ya no eran un lugar virtual con ideas alucinadas. Se había vuelto algo más real que la realidad misma. Hoy un estado en facebook, un tweet o un comentario puede hacer que pierdas el trabajo. La presión de la red social puede hacer que lo pierdas todo en poco tiempo. Casos ya hemos visto por cantidad. Así, las redes sociales, se han ido convirtiendo en un campo falso donde las personas ponen lo mejor y mas vendible de ellos y ocultan los puntos más avergonzantes. 

En este medio cambiado acabamos de ser testigos de las consecuencias de esos cambios. Muchas personas en twitter suelen reservar su identidad por diversas razones. Esta red social tiene mecanismos para denunciar cuentas que terminan siendo cerradas cuando son cuentas reconocidas como dañinas. Sin embargo para que esto se de, tanto las acusaciones como el contenido deben ser contundentes. 

Por otro lado existen grandes vacíos legales al respecto lo que ha permitido una proliferación de las personas anónimas en Internet que se dedican a actividades poco benignas. Aquí en Perú hemos tenido el caso de los llamados "Fujitrolls".

En mi experiencia todos los líderes políticos recurren a personas que les manejan las redes. Estas personas suelen tener que presentar resultados cuantitativos mas no cualitativos. Entonces el Jefe de Redes Sociales es aplaudido cuando pasa de tener mil seguidores a tener cinco mil en una semana. Claro que nadie revisa si esos seguidores son personas o son bots creados por el mismo Jefe de Redes que pasa por caja. Algunos, ya en un nivel de locura impresionante, pagan bonos por resultados: "Si llegas a ser TT entonces mil soles". Evidentemente el TT (Trending topic - ser tendencia - Es decir que "todos" hablan de ti) termina siendo forzado de tal forma que en términos reales no tiene impacto alguno. Incluso algunos celebran ser TT luego de la media noche cosa que es relativamente simple por el bajón de flujo de tweets regionales. Pero igual aplauden y celebran. 

Dentro de toda esta locura por los likes, los RT, y la competencia nacen los trolls. En realidad el término troll se ha popularizado y ha perdido su significado original. El troll original era la persona que en los foros emitía mensajes negativos, burlones y agresivos con el único objetivo de viciar la conversación, generar pelea con el único afán de que el administrador cierre la conversación y malograr la conversación. En aquellos tiempos los foros y chats públicos eran como grandes reuniones virtuales de desconocidos que se iban haciendo amigos con el tiempo. En aquel entonces la identidad virtual no tenía nada que ver con la real y todos éramos, de alguna manera, anónimos. Nadie tenía responsabilidad legal ni real sobre sus palabras o acciones. 

Hoy en día todo eso ha cambiado. Los bots-trolls ahora son personas, bots o grupos dedicados a, por un lado, falsear las cifras y los TT del twitter. Por ejemplo muchos programas de televisión contratan personas para que los hagan TT. Estos crean centenas de cuentas falsas y, dependiendo del presupuesto, pueden tener a una o varias personas "hablando del tema" hasta que este se convierte en TT. Todos aplauden pero en realidad el impacto real es nulo. Esto pasa mucho en TV. Y, por otro lado, a atacar a todo lo que se oponga o critique el producto que paga por ellos. Por ejemplo, basta que critiques una serie famosa de TV y verás que aparecen uno o varios insultándote o, en el mejor de los casos, diciendo algo como "si no te gusta, no veas". El factor común de esas cuentas es que no hay un diálogo o discusión. Lo que tenemos es un ataque sostenido e irracional hasta que dejes de decir lo que estabas diciendo. Al igual que los trolls del pasado el objetivo es que te hartes del tema por cansancio y, lo bloquees o no, dejes de comentar sobre si no te gustó el producto X o la serie Y. 

Finalmente tenemos a las personas que comentan bajo perfiles anónimos y es aquí donde me gustaría hacer una diferencia. Hace unos días un grupo de personas se ha dedicado a revelar los nombres verdaderos de varios usuarios de twitter que operaban bajo el anonimato y se dedicaban, entre otras cosas, a atacar a todos aquel que estuviera en contra o que siquiera cuestionara a Keiko Fujimori. Se les llamó "Los Fujitrolls". 

Estas cuentas, algunas pagadas y otras de animosos participantes independientes, se dedicaban a insultar, amenazar y ofender a otras personas. Evidentemente llegó un momento donde los afectados, hartos de la impunidad, terminaron develando los nombres verdaderos de estas personas. 

Hay algunos puntos, sin embargo, que se deben esclarecer. Es muy poco probable que Keiko Fujimori esté siquiera enterada a profundidad del tema. Es más, posiblemente ella no sea la que maneja su twitter. Incluso me atrevería a decir que quien maneja el twitter del partido o de Keiko es probable sea generador de muchos de estos bots y cuentas falsas. 

El caso más saltante es el de @elhigadodemarita en twitter que se identificaba como Mar Mounier. Una peruana residente en Europa con varios títulos académicos y políglota que se dedicaba a insultar a todo aquel que discrepara con ella. Evidentemente ella afirmaba estar en su derecho debido a que eran "las verdades" que había que decirle a esas personas. Adjetivos como "ganapanes", "amebas", "hueveras (en la peruanización de caviares", "vagos", "carapulcras" entre otros eran lanzados a diestra y siniestra. Evidentemente muchos comenzaron a seguirla, algunos por coincidir con sus ideas derechistas conservadoras impuestas a palos y su desprecio por todo lo que se acerque a la izquiera, como por sus divertidas y durísimas diatribas hacia personajes conocidos de las comunicaciones.

Resultó que esta persona que decía llamarse Mar Mounier y que fue entrevistada bajo ese nombre en varios medios, resultó no llamarse así. Ya se había determinado que ese nombre: "Mar Mounier" no existía en la Reniec. Así la cuenta @fujitrolls, dedicada a desenmascarar a los fujitrolls anónimos publicó la supuesta identidad de Mar Mounier. 

No se ve la foto de la reniec y en realidad no se puede afirmar si es real

Así la identifican e incluso algunos determinaron que tiene un RUC activo en Perú.

Vaya uno a saber si esto está actualizado

Como es evidente, todos los agraviados han saltado a la yugular de Marie Anthoanette ahora que saben su nombre. 

Lo importante de este caso es poder diferencian tres aspectos diferentes: cuenta privada, seudónimo y anónimo y esto tiene que ver con la responsabilidad de lo publicado. 

Como dije al inicio, hoy en día, las redes sociales han cambiado. Ya no es ese mundo anónimo y alocado donde uno podía poner un estado como "voy a matar a este gatito" y la respuesta era "me lo mandas en seco" y todos reían comprendiendo que era totalmente virtual y, por lo tanto, falso. Hoy en día poner un estado así puede llevar a la ira social y ser masivamente agredido. 

La cuenta privada es una cuenta que tiene derecho a no revelar datos personales. Según las reglas de las redes (en general) los límites están en no publicar material ofensivo. Ahora, el problema, es que lo ofensivo puede ser subjetivo. Es así que las redes permiten denunciar cuentas y la red social decide si te cancela la cuenta o no. Ahora, vaya a saber uno si decirle "lechón" a una mujer (cosa que han hecho) es ofensivo o no para la red social. El punto más importante es que un mensaje difamatorio electrónico ya está contemplado dentro del marco legal. Antes uno podía amenazar de muerte a alguien via twitter y no pasaba nada, hoy en día un insulto puede ser motivo de querella. 

Una cuenta que usa un seudónimo es una cuenta cuyo autor no es conocido pero tiene responsabilidad legal en una persona natural o jurídica. Por ejemplo si tenemos en un diario una sección que se llama "El Tío Teatrero" con su usuario en twitter @eltioteatrero tendremos a alguien escribiendo pero sin necesariamente poner su nombre. Sin embargo alguien se hará cargo legalmente si es que este usuario pone algo ofensivo o inadecuado. El Poder Judicial puede solicitar el nombre real del seudónimo y hay la obligación de identificarlo. 

Una cuenta anónima es la que no tiene un nombre real para hacerse responsable. Si, por ejemplo, a mi me parece que "ganapán" y "vago huevera asqueroso" es ofensivo no podría querellar a Mar Mounier ya que no existe. El poder Judicial tampoco podría enjuiciarla (salvo la espectacular anécdota marca Perú del juicio a La China Tudela) sería imposible hacer algo por la via legal. En cambio a Marie Anthoanette Carrillo Herrera si se le puede hacer responsable de sus palabras e insultos. 

Esta es una muestra de cómo la sociedad se va transformando junto a la tecnología y cómo el anonimato virtual se va perdiendo poco a poco integrando así el mundo virtual al real y haciéndonos responsables de nuestras publicaciones. 

Más información sobre  el tema 



Escrito por

daso (Daniel Subauste)

Mulero convertido


Publicado en

El Politicón

Llega un punto donde el absurdo de una nación llega a tal punto, que solamente queda reírse